lunes, 21 de marzo de 2011
The time
Miras hacia la derecha, y ves tu propio reflejo en el cristal de la ventanilla...aunque, segundos más tarde, profundizas la mirada, y te das cuenta que hay algo más. Hay un mundo ahí afuera. Una vida. Un espacio. Una libertad. Detenidamente te paras a mirar el mismo paisaje que ves todos los días. Los mismos árboles, la misma carretera, el mismo camino, las mismas casas.
Y ves como se mueve todo, a medida que vas recorriendo, a medida que te vas abriendo paso en tu camino, te das cuenta que todo se mueve. Sin pensar en que, lo único que se mueve eres tú.
Nada ha cambiado. O eso crees.
Porque sí que ha cambiado algo. El tiempo.
Cada segundo, que desperdicies es un motivo de arrepentimiento en el futuro.
Cada minuto que no aproveches, significa un paso atrás inalcanzable.
Cada día en el que prefieras sentarte a esperar a que pase algo, te darás cuenta que ése algo tiene que llegar a ti.
Y así, segundo a segundo, minuto a minuto se nos va el tiempo. Y con él, las oportunidades, las alegrías, la infancia, la paciencia, la amistad. Cada vez, van siendo más las velas que se agregan a la tarta de cada año.
Y llega un momento en el que te das cuenta: mucho tiempo perdido. Demasiadas cosas que quedan suspendidas en el aire. Sin respuesta, sin final. Darías cualquier cosa por cambiar algo, por volver atrás, por recuperar el tiempo perdido.
Pero no puedes. Es imposible.
Lo único que puedes hacer es actuar de la mejor manera posible, para que nunca te arrepientas. Y para que por mucho que pasen los años, el tiempo, la vida... Sigas teniendo una sonrisa en los labios.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario