martes, 22 de marzo de 2011

Infancia


Aquella época en la que con un: eso no vale, o un pido todo estaba solucionado. Aquella época en la que con un beso de mamá, o un sana sanita, ya no nos dolía nada.
Años de sonrisas, carcajadas. Años de vivir en un mundo propio, en ese mundo existía un  vínculo en el que sólo tú y tus juguetes te entendían. Un mundo al que le ponías contraseña de entrada, y sólo ése amigo fiel que lo sabía todo podía entrar. Años mágicos. En los que cocinábamos comida invisible.
Años en los que dormíamos nerviosos con pensar que llegaban los reyes o el ratoncito Pérez.
 Días en los que lo más importante se elegía con un: un don din de la poli politana...
Aquellos años en los que pensábamos que los juguetes cobraban vida cuando los dejábamos solos, que se ponían tristes si no dormías con ellos, o les dolía si les tirabas al suelo.
Días en los que nuestra peor pesadilla era la muerte de mufasa, o la de la madre de bambi.
Aquella enorme impregnación de inocencia, y el olor a nenuco de cada mañana.
Aquellos años en los que podías pasarte horas y horas, poniéndole voces a dos simples muñecos. Creerte que eras madre, que eras super héroe o que podías ser astronauta, no era nada raro, no era imposible.
Días en los que podías ver 100 veces la misma película Disney, no pasaba nada.
Días en los que cuando ibas de vacaciones, nunca te aburrías: pues siempre veías a alguien y empezabas una amistad con un: como te llamas?
Años en los que se respiraba ilusión. En los que no habían limitaciones, y en los que lo mejor, era un caramelo. Días en los que recolectabas euros. En los que intentabas con todas tus fuerzas, que aquella pompa creciera y creciera y no se explotara. Y que pedías a tus padres, como si fuese lo último que hicieras, un globo con la cara de Mickey, o de tu personaje favorito.

Año tras año, hemos ido creciendo, sí. Pero no madurando, y aunque intentes plasmarlo de forma diferente, o poner escusas para no admitirlo... En nuestro interior sigue estando aquel niño que soñaba con ser mayor y ser independiente. Aquel niño que dibujaba garabatos inentendibles llenos de color en los folios. Aquel niño que soñaba día a día con saberlo todo. Y aquel niño inocente, aquel niño feliz.

2 comentarios:

  1. que pasada... de verdad eres muchisimo. que sepas que me encantaaaaa (L)(L)
    y que grandes verdades todo...
    TE AMO

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  2. Te gusta :'( ?
    si.. la verdad es que todos fuimos así,,
    tu si que me encantas amor.
    te adoro (L)

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