Vamos a por lo fácil, a por lo que menos nos duele, a lo que menos nos cuesta.
Sin darnos cuenta, vamos por el lado equivocado, por el lado que no requiere esfuerzo.
No nos basamos en algo, ni nos arriesgamos por nada... Sino a por lo mismo.
Vamos escondiéndonos del peligro, de los problemas. Esquivando palabras que no queremos oír, o evitando que alguien las oiga.
Somos falsos, todos y cada uno de nosotros hemos saboreado la falsedad.
Somos traicioneros, vengativos y rencorosos.
Pero mientras lo seamos con los demás no importa, no pensamos en las consecuencias ni en lo que supone hablar por detrás. No pensamos en cómo lo estará pasando ésa persona... no. Para nada.
Pero cuando la falsedad, la traición, la venganza y el rencor luchan contra nuestra voluntad, es cuando nos damos cuenta de todo. Cuando sufrimos, y nos sentimos en el lugar de otro.
Es ahí cuando lloramos, y vamos a por lo fácil: derrochar lágrimas.
Sonríe, pues es todo un reto, es difícil, y el camino corecto.

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